viernes, 10 de junio de 2011

El candidato idóneo



Al parecer una de las mayores preocupaciones de los partidos políticos en España, y seguramente también en el resto del mundo, es dar con ese candidato perfecto que sea capaz de arrasar en las urnas, llegado el día de las elecciones.
Pues bien, ese ya no es problema.
Yo me jacto de haber encontrado al político perfecto: El conejo sin orejas de Fukushima.
¿Para qué las ha de necesitar si no va a escuchar a nadie? ¿Si va a hacer, tarde, mal y nunca, lo que le salga de las criadillas?
Por otra parte hay que considerar el enorme volumen de dinero público que se ahorraría en asesores presidenciales.
No hay peros que valgan. Es perfecto.
El hubiera gestionado la crisis del pepino sin despeinarse, al igual que cualquier otra crisis. De hecho, cuenta con todas las capacitaciones necesarias para, como mínimo, igualar a los actuales mandamases y caciques patrios.
Y desde luego será un acérrimo defensor de las nucleares, pues a ver si no gracias a quien ha llegado a donde ha llegado.
"Desorejado" for president.
Eso sí. De lo que no me cabe ninguna duda es de que, a diferencia de sus compinches de granja, el no va a acabar en ninguna sartén.
Unos nacen con estrella, y otros estrellados.

4 comentarios:

Merce dijo...

Qué miedo da pensar en manos de quiénes estamos...

Sabes que eres muy bueno. Y no te lo digo sólo por tus post, también por comentarios que vas dejando en otros... ;-)

Food and Drugs dijo...

Gracias Merce.
Se hace lo que se puede.
Ya sabes que te aprecio un montón.
besos
;-)

Alice se perdió dijo...

Nuestros políticos son, al fin y al cabo, productos de nuestra humanidad, como las aguas fecales, las basuras y los residuos nucleares.

Coincido TOTALMENTE con Merce (y además, eres sensible, ¡ya te vale!)

Besitos,

Food and Drugs dijo...

Arancha:
Con todo, te has quedado corta. Los políticos embotan toda senbilidad, presente, futura o pretérita.
;-)
besos