sábado, 3 de octubre de 2009

Ganó Rio


Bueno, no precisamente el "Rio" de la foto, que es Rio Ferdinand, jugador del Manchester United inglés, sino quien ganó en realidad fue Río de Janeiro, la hermosa ciudad brasileira, ahora ya convertida irremisiblemente en escenario de los juegos olímpicos de Madrid 2016.

Como miembro de la raza cañí, me siento triste, pero he de admitir que tampoco demasiado. Y no por alegrarme de ver llorar a un puñado de políticos, no... Para una cosa que hacen con verdadero sentido de servicio al país...

Sin embargo una vez más ha vuelto a ser la furia de los elementos la que ha llevado a nuestra gloriosa y bien pertrechada armada al fondo del mar. Ciertamente la candidatura madrileña sería muy buena, pero... ¿No hubiera sido más sensato posponerla cuatro años más, sobre todo teniendo en cuenta la contigüidad de los juegos de Londres?

Vaya por delante en cualquier caso que con esto que digo no trato de menospreciar al rival. Río de Janeiro, que ha sido justa vencedora, ofrecía valores que cotizaban muy alto: Una economía emergente y en plena expansión, atractivos turísticos incomparables, y sobre todo la oportunidad de oir una voz nueva en este mundo viejo y consumido, la voz de todo un continente olvidado y desautorizado, que en este momento parece por fin vivir la más verdadera de sus emancipaciones.

Las olímpiadas de Barcelona catapultaron a España al cerrado mundo de los países ricos. ¿Por qué no albergar la esperanza de que ocurra algo semejante con esta región del mundo tan hastiada de la pobreza, y sin embargo tan exhuberantemente rica?

No me gusta perder con nadie, pero ya de hacerlo con Rio, me siento feliz por ello.

Siempre y cuando no sea Rio Ferdinand, por supuesto. Las cosas que se dejan escritas han de quedar muy claras.